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Plaza Navona está en la Roma antigua donde estaba
el estadio de Domiziano (largo 275 metros, ancho
106, 30.000 espectadores), construido por el emperador
Domiziano en el '85 d.C. y en el siglo III fue restaurado
por Alessandro Severo. El estadio era decorado con muchas
estatuas,una es la de Pasquino (quizá una copia
de un grupo helénico pergamino sea el representante
Menelao que sustenta el cuerpo de Patroclo), ahora en
la misma plaza cerca de plaza Navona.
Pues era un estadio y no un circo, no habían
los carceres (los caballos subían de las verjas)
no espina (el muro divisorio alrededores de que corrían
los caballos) como por ejemplo el Circo Massimo, pero
estaba todo libre y no utilizado para las competiciones
de los atletas. El obelisco que ahora está en
el centro de la plaza no estaba allí antes, sino
viene del circo Massenzio, en la via Appia. La plaza
ha sido construida en estilo monumental por deseo del
Papa Innocenzo X, de la familia Pamphili.
El nombre de la plaza era "in agone", con
referencia a las luchas navales (agones) que estaban
allí y por ellas la plaza se inundaba: se trataba
de simulaciones de combates efectivamente combatidos
que llamaban mucha gente, y el recuerdo está
en los nombres de las calles que traen a la plaza (por
ejemplo, la Corsia Agonale entre la plaza y Corso Rinascimento).
En el tiempo el nombre ha sido cambiado, antes in agone,
después nagone hasta navona, clara asonanza con
los grandes "barcos" utilizados por esos espectáculos.
Entre 1810 y 1839 en la plaza habían las carreras
del jinete, entonces carreras de caballos montados (que
no tienen nada en común con las famosas carreras
de los barberos de via del Corso).
Piazza Navona es el orgullo de la Roma barroca, con
elementos arquitectónicos y escultóricos
de maestros como Gian Lorenzo Bernini (la Fontana dei
Quattro Fiumi en el centro de la plaza, que representa
el Danubio, el Gange, el Nilo y el Río de la
Plata, entonces los cuatro ángulos de la Tierra),
Francesco Borromini y Girolamo Rainaldi (Sant'Agnese
en Agone, delante de la fuente del Bernini) y Pietro
da Cortona (autor de los frescos de la galería
de Palacio Pamphili).
La plaza debía celebrar la grandeza de la familia
Pamphili (en competición con la de Barberini
y de Farnese) y Innocenzo X quería construir
el mismo palacio y quería que en la plaza habían
obras de mucho valor. Por la reorganización de
la zona hube la demolicíon de algunas calles,
mientras que la competicíon por la adjudicación
de las obras fue entre los mayores arquítectos,
y Donna Olimpia Maidalchini decidió (influente
y desenvuelta cuñada del papa), a la que dió
que Bernini había donado un modelo en argento
de su proyecto de la fuente, pero para algunos ella
decidió Borromini para sustituir Rainaldi en
el completamiento de la iglesia que recuerda el martirio
de la Santa en esa plaza.
La leyenda de la rivalidad entre Bernini y Borromini
dice que a dos de las cuatro estatuas de ríos
el maligno Bernini había donado especiales tutelas
contra la obra del adversario: al Nilo una venda sobre
la cabeza para no ver la fachada de la Iglesia y al
Río de la Plata una echada para protegerse desde
la caída. En realidad la creencia es infundada,
porque la fuente fue realizada antes de la iglesia y
el Nilo tiene la cabeza vendada porque no se conocían
los principios. Es verdad que sobre la fachada de la
iglesia, la estatua de Sant'Agnese tiene una posición
que abre a muchas interpretaciones, por ejemplo la famosa
mano sobre el pecho, juntos con la expresión
de la cara, es un claro signo de desconcertamiento para
la fuente.
La escultura dicha Fuente de los Cuatro Ríos
se compone de una base con bañera elíptica,
con un grande grupo de mármol, con un obelisco
egipcio en el vértice ("Obelisco Agonale)
de época romana, descubrido en 1647 en el circo
de Massenzio en via Appia.
Las statuas de la fuente tienen una dimensión
mayor de la real. Los desnudos representan las alegorías
de los cuatro ríos principales de la Tierra (Nilo,
Gange, Danubio y Río de la Plata), uno por cada
continenta conocido, y en la obra son gigantes de mármol
apoyados en cima de la roca de travertino.
Los árboles y las plantas que suben del agua
y que se encuentran en las rocas parecen más
grandes. Los animales y los vegetales, creados por una
naturaleza buena y útil, dependen de razas y
estirpes grandes y potentes. El espectador, alrededor
de la fuente, puede descubrir nuevas formas que antes
no se veían a causa de las rocas. Con esta fuente
Bernini quiere crear maravilla en quién la vee,
componiendo un universo en movimiento para imitar el
espacio de la realidad natural.
Se trata de un panorama donde prevale el elemento pictórico,
con la roca, donde sube un animal selvático o
donde hay una planta trepadora. En esta obra Bernini
advierte sensaciones atmosféricas: de hecho un
viento impetuoso golpea una planta de palmera, cuya
melena golpea una roca, mueve la crines del caballo
y silba entre la peña.
A trabajo concluido, Bernini da color a las rocas, a
las palmeras, a las peonías, para hacerlas de
oro. Así, al ilusionismo se añade una
componente de color más acentuada.
Los literatos y los poetas contemporáneos expresan
estupor por una fuente extraordinaria, subrayando impresiones
de caprichoso y de exótico en algunas partes
que la escultura transmite a quién la observa.
Más que en las otras fuentes, Bernini valoriza
el agua como elemento fundamental de la escultura.
El diseño de los cuatro denudos son las alegorías
de los ríos antiguos. Los gigantes de Bernini
se mueven en gestos llenos de vida y con mucha exuberancia
expresiva. El caprichoso prevale sobre el antiguo. Así
el Danubio indica el blasón de Pamphili y el
Nilo descubre la cara con una venda, referiéndose
a la obscuridad de las fuentes, desconocidas hasta el
siglo XIX. El escultor busca un estudio más atento
a los movimientos y a las expresiones, que el artista
cambia.
Bernini en el proyecto de la fuente quería conocer
y descubrir el significado de la simbología contenida
en el obelisco egipcio contenido al centro. Para comprender
las inscripciones sobre las cuatro fachadas se hizo
ayudar por Athanasius Kircher, un jesuita, culto humanista,
en esos años en Roma; él influyó
el escultor con las técnicas neoplatónicas
y sus referencias a la sapencia egipcia y caldea, a
la cábala ebráica, y a otros ámbitos
culturales colegados entre ellos por el origen gnostico-sapiencial:
encontramos todos estos elementos en forma simbólica
en la fuente, que llega a ser una continuación
de las simbologías que están en la estela.
Kircher, como los otros humanistas antes él,
creían en una continuidad sapiencial de una línea
proveniente del antiguo Egipto y de la tradición
mosaica, pasando por la cultura greco-persiana hasta
llegar al cristianésimo de los orígenes.
En la fuente encontramos cuatro núcleos temáticos
principales:
La tétrade (numerosos consecutivos desde 1 hasta
4 sumados), símbolo numérico de matriz
platónica y pitagórica-neoplatónica,
de difícil compensión, es liado a la perfección
de la creación divina; está representado
por una forma piramidal de la estela, la pirámide
es una de las representaciones de la tetrade.
La polaridad dicotómica. Forma especulativa de
orígen gnostica y manichea, se desarrolla en
la fuente en forma de pareja de opuestos, con referencia
a la pareja bien/mal. Las dos parejas más evidentes
son:
Luz/Oscuridad: núcleo principal de la obra, está
liado a la misma forma del obelisco, que hace pensar
a un rayo de luz en posición opuesta a la luz
que representa la cueva debajo de la estela. Esta línea
de pensamiento procede del emanacionismo de Plotino
y Cusano.
Llena/Seca: dialéctica presente en la tradición
mosaica (episodio bíblico de las vacas delgadas
y de las vacas gordas) y egipcia. El león de
la fuente que lame el agua con la boca, modelado en
cima de las estatuas de Moptha, el dios león,
con referencia a los tiempos egipcios con la función
de "nilometro", representa el alternancia
abundancia/carestía, a causa de la ciclicidad
de las inundaciones del Nilo. La carestía, la
destrucción, está representada por el
hipopótamo, sustituido en la fuente, con un estratagema
linguístico, desde el caballo (hipopótamo=caballo
del río), símbolo de Tifone, el viento
árido que destruye todas las cosechas.
El huevo de Zoroastro. Esquema cosmológico de
forma elipsoidal, que representa acciones en la cosmogonía
de los principios opuestos de luz y oscuridad. La planta
de la fuente imita la morfología del huevo: desde
esta cosa coge el andamiento elipsoidal y la colocación
del sol/obelisco, al centro. Al huevo de Zoroastro se
refieren las otras simbologías de la dicotomía
luz/oscuridad.
La paloma. Al mismo tiempo símbolo del Espírito
Sancto y del blasón del papa Innocenzo X Pamphilij,
que había ordenado la fuente, quiere subrayar
que el cumbre de la sapiencia en la simbología
de la fuente, llega desde el Egipto ermetico y desde
la Persia zoroastriana, es la revelación cristiana,
puesta en continuidad con las antiguas formas de gnosis.
Sobre la fuente hay los siete animales, además
de la paloma y de delfines en el blasón de Pamphili.
Para encontrarlos hay que ir alrededor de la fuente
y son: un caballo, un serpiente de tierra (en la parte
más alta cerca del obelisco), un serpiente de
mar, un delfín (que hace de engullidor de las
aguas), un cocodrilo, un león y un dragón.
Las plantas esculpidas allí parecen reales.
Plaza Navona tiene también dos fuentes: la Fuente
del Moro en la parte norte de la plaza, y la Fuente
del Nettuno (originariamente fuente de los Calderari),
situada en la parte sur.
La Fuente del Moro se llama así porque representa
la lucha de un etíope con un delfín, grupo
esculpido sobre un diseño de Bernini en 1654
d.C. por Giovanni Antonio Mari y que fue expresamente
solicidado por la cuñera de Innocenzo X, Olimpia
Maidalchini para completar la bacía polilóbate
de Giacomo della Porta, hecho posar en la plaza por
el Papa Gregorio XIII ya en 1576.
La mayor parte de las obras escultoreas, a partir de
los tritones y de las máscaras que adornan la
bacía, son parejas de los originales hoy puestos
en algunas fuentes del jardín de Villa Borghese.
En particular el grupo de las máscaras fue expresamente
esculpido por Giacomo della Porta para la Fuente en
Plaza del Popolo y sólo en 1823 Valadier ha puesto
las máscaras en la Fuente del Moro.
La Fuente del Nettuno ya Fuente de los Calderai, no
tiene que ser confundida con la misma Fuente de Nettuno
de Giuseppe Valadier en Plaza del Popolo. Esa en Plaza
Navona fue construida en 1576 con diseños de
Giacomo della Porta, autor también de la bañera
de la Fuente del Moro, puesta en la parte opuesta de
la misma plaza.
Tuvo el nombre actual después de la añadidura
de los dos grupos esculptoreos, "Las Neredeis con
putti y caballo marinos" de Gregorio Zappalà
y "Nettuno lucha contra de un pulpo" de Antonio
de la Bitta, a la fin del 800 y querida por una
consonancia estilística con las otras dos fuentes
de Plaza Navona.
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